La mayoría de las representaciones de avestruces muestran al macho en actitud de cortejo: el cuello erguido, las patas flexionadas y las alas bajas y semiabiertas. La línea serpenteante que sale del pico representaría el sonido que emite el macho en celo y la cruz que muchas veces aparece en el interior del cuerpo, la partición del universo en los puntos cardinales. Gran parte de las imágenes desarrolladas por esta cultura llegan hoy a nosotros integradas al diseño de objetos de la vida cotidiana, tales como piezas de cerámica, elementos textiles, indumentaria, etcétera. La principal temática de las imágenes está relacionada con la naturaleza, especialmente el mundo animal. En ellas se combina la estilización de las formas naturales con elementos geométricos. Generalmente estas formas encierran diferentes significaciones vinculadas a la religión y las creencias. Lamentablemente, en nuestro país se han perdido o destruido los códices que permitirían su desciframiento, ya que los conqu...
El arte, testigo del nacimiento de un deporte
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Desde hace muchos años hemos dedicado especial atención a la relación del artista con el deporte y con la creación de obras consagradas a los acontecimientos deportivos. Consideremos que las realizaciones más sinceras entre las producciones de temática deportiva son aquellas en las que la inspiración llegaba al artista por la contemplación de situaciones plásticas artísticas producidas por la propia actividad física. Menos espontáneas son las producciones promovidas por la existencia de hechos deportivos de mayor o menor importancia o por encargos que en ocasiones pueden ser incluso demasiado específicos. Es más raro que el artista pinte deporte sin saber que lo hace, ya que la inspiración le llega por circunstancias medioambientales. Éste es el caso de la abundantísima creación pictórica, en diferentes lugares del planeta, que tiene como denominador común la existencia de paisajes nevados y helados. Esta situación comporta la presencia casi constante de personajes que, con finalidades diversas en principio no deportivas, se deslizan sobre el terreno congelado. De esta manera el arte se convierte en testigo del nacimiento de un deporte: el patinaje sobre hielo.
Figura 12 Heinrich Wilhelm Schweickhardt: Patinadores sobre un canal helado.
Mientras que en los Países Bajos el patinaje estaba considerado apropiado para todas las clases sociales, en otras zonas europeas la participación estaba más limitada a las categorías elevadas. Así en Inglaterra, hacia el siglo xvii, podía verse a la aristocracia deslizándose por los canales helados con pelucas empolvadas y vestidos de rígido brocado. Los Estuardo, familia real escocesa, se exiliaron a Holanda durante la dictadura de Cromwell, donde descubrieron el patinaje. Cuando retornaron en 1660, lo introdujeron en su país, donde bien pronto adquirió tal importancia que en 1742 se fundó en Edimburgo la primera asociación oficial de patinaje en el mundo. En 1784 Sir Henry Raeburn (1756-1823), aficionado al deporte y al ejercicio físico, pintó el cuadro El Reverendo Robert Walter patinando en el lago Duddingston. Esta figura de patinador puede contemplarse en la portada de este número.
En Francia el patinaje había tenido un papel importante en la corte de Luis XVI, donde se explica que María Antonieta lo había practicado hacia 1776. El pintor naturalista holandés Johan Barthold Jongking (1819-1893), que desde 1846 vivía en París y era considerado un precursor del impresionismo, había pintado una obra titulada Patinadores. Es muy conocido y valorado el cuadro del impresionista Pierre-Auguste Renoir (1841-1912), realizado en 1868, titulado Patinadores en el Bois de Boulogne (fig. 13). També esta temática inspiró al impresionista y fauvista Louis Valtat (1869-1952), autor en 1900 de la pintura Patinadores de invierno. El Jardín del Pequeño Trianon de Versalles. Probablemente los patinadores protagonistas de estas obras se movían estos años más por motivaciones de recreo que por necesidades de locomoción o de trabajo.
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