Bach Preludio y Fuga numero 13- Publicado el 18/03/2013 Este preludio y fuga, que es por cierto, el último que abordaré al menos durante los siguientes 2 o 3 años consta de un preludio reflexivo y bello, y una fuga contrastante, muy movida, emocionada y rápida. Recital de piano del 24 de febrero del 2013 en el Alcázar del Castillo de Chapultepéc. Interpreta Rodrigo Acevedo Traba. Categoría Música Licencia Licencia de YouTube estándar www.dibujoy pintura.clCortázar en el cine Manuel Antin
Henri Rivière, grabador y litógrafo
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Henri Rivière
Madame Rivière en el balcón del apartamento del 29, boulevard de Clichy
© ADAGP, Paris © Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Extraordinariamente apreciado al otro lado del Atlántico y saludado por todos los especialistas del grabado sobre madera como un maestro sin igual, Henri Rivière (1864-1951) es poco conocido del público francés. Al margen del impresionismo y del japonismo, fue un autodidacta indiferente a las modas, técnico prodigioso e infatigable, ávido de perfección pero modesto y discreto.
Cliente asiduo del cabaré del Chat Noir, frecuentaba a Degas y fue el litógrafo más apreciado del impresor Verneau. Logró reunir una de las más interesantes colecciones parisienses de objetos de Extremo Oriente. Sin embargo, nada de eso tenía importancia a sus ojos, comparado con su incesante meditación poética sobre la naturaleza, el amor por su esposa y su amistad por algunos amigos selectos. Ello justificaba las largas horas que pasaba pintando a la acuarela los paisajes de Bretaña, cuya belleza salvaje sabía expresar. Los colores emotivos de las láminas litografiadas de la "Región Azul de Bretaña" que preparó a su regreso a París, o la elección de las tonalidades suaves y translúcidas de los grabados sobre madera de los "Paisajes bretones" revelan a un artista de sorprendente factura.
En la obra de Rivière, todo respira la simplicidad, la "ingenuidad sublime", la intransigencia del mundo de la infancia, la fe (sin religiosidad) en la naturaleza, fuente eterna de inspiración. Tal vez radique allí el secreto de un artista que vivía fuera de su tiempo, como indiferente al éxito y a las mundanidades.
Comisaria de la exposición
François Fossier, conservador del departamento de Estampas de la Fotografía de la Biblioteca nacional, Françoise Heilbrun, conservadora jefe del Museo de Orsay, y Philippe Néagu, conservador del Museo de Orsay
www.musee-orsay.fr