martes, 4 de julio de 2017

GIANDOMENICO TIEPOLO, ITALIANO, 1727-1804

Artículo de Bernardo Molinas sobre Giandomenico Tiepolo

Giandomenico Tiepolo:
un error y una predicción en un fresco del siglo XVIII ?

Muchos años atrás visité en Vicenza (Italia), por primera vez, una famosa villa veneta, la villa “Valmarana de los Enanos”. Está enriquecida con los frescos del fresquista más importante del 700’ italiano (siglo XVIII), Giambattista Tiepolo 1 (un ejemplo se observa en la Fig.1), y también por los de su hijo Giandomenico 2 (uno de ellos representado en la foto de la Fig.2). Los críticos e historiadores de arte comentan en este modo esos frescos:“La decoración de las salas de la Palazzina, realizadas casi exclusivamente por Giambattista, tiene por motivo historias de amor, extraídas de grandes poemas épicos clásicos y modernos - La Ilíada, Orlando furioso, Eneide, Jerusalén liberada - presentadas de nuevo pero con el hilo conductor del sentimiento amoroso y con una sensibilidad renovada, en estilo rococó”[B].
Fig.1. “Rinaldo abandona a Armida” (detalle). Fresco de Giambattista Tiepolo en la Palazzina (edificio principal) de la Villa Valmarana de los Enanos. Vicenza, 1757 (fecha: del Catologo de las obras del Tiepolo, Ref. [A])
Fig.2. “El paseo de verano” (detalle). Fresco de Giandomenico Tiepolo en la “Foresteria” (Salas para huéspedes) de la Villa Valmarana.
Fué capaz (Giandomenico) de reconocer la trágica realidad de la rápida decadencia de “La Serenísima” (antiguo estado independiente con capital en Venecia). La mayoría pensaba sólo en divertirse y en dilapidar los bienes. Y cerraban los ojos sobre la decadencia de las costumbres y de las estructuras estatales. Pocos advertían el desmoronamiento subterráneo de las ruinas que se anunciaban” [C].
Desde el punto de vista del estilo los frescos registran, con una gran simplificación de las conexiones compositivas, la afirmación de un renovado, refinadísimo código cromático, que constituye, junto a la ductilidad nerviosa de la línea, la inalcanzable conquista de esta estación madura de Giambattista” [B].
En la Fig. 3 se observa el fresco del hijo del Tiepolo titulado “Mondo Novo” (El nuevo mundo). En esta obra Giadomenico representa en una plaza de Venecia una muchedumbre curiosa alrededor de una especie de casita. En su interior se encontraba un dispositivo óptico, llamado “linterna mágica”, que servía para proyectar imágenes en colores partiendo de dibujos y de cuadros.
Posiblemente las imágenes, generadas sobre algunas de sus paredes internas, podían ser observadas a través de las ventanas de la casita.
Diversas interpretaciones han sido sugeridas o pueden todavía ser imaginadas respecto al mensaje de Giandomenico: que las imágenes correspondían a países lejanos como el “nuevo continente norte-americano” de donde surgiría el título “El nuevo mundo” o que quería hablarnos de una futura Serenisíma que tenía que renacer de la Venecia en decadencia, o que, como se sugerirá más adelante, deseara hablarnos de un ‘mundo nuevo’ simbolizado justamente por la linterna mágica.
Desde la primera vez que ví el fresco, muy interesante y sugestivo por su composición inusual, con casi todos los personajes de espalda guardando la linterna o el horizonte (hay que esperar medio siglo para ver figuras similares en los cuadros de Caspar David Friedrich), sentí una curiosidad. Me resultava “dudosa” la representación de una cúpula cilíndrica con dos techos cónicos colocada por Giandomenico atrás de la casita con su techo a dos aguas. Si la cúpula realmente se veía en ese modo, cortada por la línea horizontal que unía las dos aguas del techo entonces, necesariamente, dicha cúpula debía estar atrás de la linterna y non formar parte de la misma. Este es un hecho simple y evidente para cualquiera que haya frecuentado un curso de geometría del espacio o para quien, como los pintores y los escultores, está acostumbrado a “leer” los paisajes o los cuerpos que debe representar.
Fig.3. “El nuevo mundo”. Fresco de Giandomenico Tiepolo en la Foresteria de la Villa Valmarana, Vicenza, 1757 (fecha: de la Ref. [B])
Pensé de inmediato … no será que la cúpula pintada por Giandomenico debía estar en realidad sobre el techo? Porque en tal caso la intersección de un cilindro con un piano (una de las dos aguas) determinaría una curva un poco particular que invade el techo pero que toca la línea horizontal sólo en los dos puntos extremos del cilindro. Un resultato geométrico de este tipo se puede observar, por ejemplo, en algunas iglesias. En el ejemplo real de la Fig. 4 se vé bien una línea curva como intersección de dos tipos de superficies (techo piano y superficie de un cilindro).
Fig. 4. Iglesia “Internado Desconocido” en la ciudad de Padua (Italia). Se observe la intersección del cilindro con el plano del techo.
Así como estaban las cosas no era posible por cierto demostrar que se trataba de un error. En cambio podíamos afirmar que, según la composición, la cúpula en aquella plaza veneciana estaba atrás de la linterna.
A esta altura de la nota sería ya conveniente abrir con el lector una discusión sobre las “reglas” y sobre los “errores” en pintura o en el arte en general. Ciertamente que la primera cosa que tenemos que decir y aceptar es que, en arte, el pintor tiene la libertad absoluta para hacer lo que quiere y sin reglas. Pude perfectamente ignorar las reglas de la perspectiva que los grandes maestros italianos habían ya establecido en el ‘400 (siglo XV). En efecto, “errores” de perspectiva se observan a menudo en cuadros de arte moderna o contemporánea. Es posible en cambio sugerir - y estas son opiniones personales - que un pintor con experienza puede violar las reglas siempre que sea consciente de estar haciédolo.
Normalmente este derecho se adquiere después de haber trabajado junto a un maestro y frecuentado un cierto recorrido artístico demostrando así que se han entendido las reglas, y que se conoce lo que han hecho antes los grandes maestros y que se reconocen las influencias, inevitables y saludables de algunos de ellos sobre su propuesta personal.
Algunos años más tarde he visitado en Venecia el Museo del ‘700 (en el Palacio “Ca’Rezzonico”). Ha sido para mí una sorpresa encontrar una serie de frescos de Giandomenico, ‘strappati’ (arrancados) de una villa del pueblito Zianigo, cercano a Mirano y Spinea, conocida como Villa Tiepolo pues había sido comprada por el Tiepolo padre, y entre estos descubrir uno donde el pintor proponía una vez más el tema “El mundo nuevo” (Fig. 5).
Mi primera idea fué entonces la de verificar la fecha de esta obra. La fecha, 1791, se lee en el catálogo del Museo [D] y también en un trabajo enteramente dedicado a esta serie se frescos de la Villa de Zianigo [E].
Se podía ahora constatar que, 34 años después, deseando Giandomenico proponer el mismo mensaje artístico que habia introducido en la Villa Valmarana, pinta de nuevo la muchedumbre y la linterna mágica.
Pero esta vez el cilindro con sus dos techos cónicos aparece, come habíamos imaginado anticipadamente, sobre el techo de la casita.
Y por lo tanto, si dicho cilindro forma parte de la linterna, la intersección cilindro/techo da lugar a la curva, citada precedentemente, che observamos ahora en la Fig. 5.
Más aún, ahora el cilindro proyecta, como corresponde, una sombra sobre el techo, lo cual da vida y volumen a la composición.
Fig. 5. Detalle del fresco de Giandomenico Tiepolo, “El mundo nuevo”, en la Villa Tiepolo (1791); hoy en el Museo Ca’Rezzonico, Venecia (la fecha: de las Ref. [D,E]).
El orden cronológico en la producción de las dos obras de arte, la primera en la Villa Valmarana en 1757, con un eventual error pero con la imposibilidad de demostrarlo, y sucesivamente la segunda en la Villa Tiepolo en 1791, con la corrección, confirma que se había tratado de un error.
Los que admiramos desde hace tiempo a Giambattista, admiración justificada y confirmada por la muestra itinerante a él dedicada en 1996, en Wuerzburg, Venecia y Madrid, con motivo de los 300 años de su nacimiento, donde es considerado el mejor pintor (non sólo el fresquista o el pintor italiano) europeo del ‘700, podemos imaginarnos al pintor en la Villa Valmarana, de frente al fresco apenas terminado de Giandomenico, diciendo con afecto: “Querido hijo. Hermoso el fresco. Sólo una cosa … ya que como bien sabemos la pintura a fresco no acepta arrepentimientos ni correcciones 3 … la próxima vez no te olvides de apoyar la cúpola sobre el techo …”.
 
El segundo aspecto del fresco de Giandomenico que nos interesa poner en evidencia es más importante. Es posible que el pintor, preocupado como estaba por los problemas de la decadencia de Venecia, ya citados, haya querido dejarnos un mensaje politico-social que, gracias a una técnica pictórica donde los pigmentos resultan englobados y protegidos por el carbonato de calcio, podía durar por siglos.
Entre todos los personajes de la composición, tres de ellos pueden llamar nuestra atención: uno es el señor subido arriba de un taburete (Fig. 3 e 5), con un puntero, que parece controlar la situación. Los otros dos personajes, a la derecha de la linterna mágica (ver el detalle del fresco en la Fig. 6) son de los pocos que no nos dan la espalda y observan la linterna o el personaje con el puntero.

Fig. 6. Detalle a la derecha del fresco “El mundo nuevo” de la Fig. 5). Giandomenico Tiepolo, Villa Tiepolo (1791), hoy en el Museo Ca’Rezzonico, Venecia.
Filippo Pedrocco, un experto de la obra de Giambattista Tiepolo, que ha publicado el último catalogo completo de sus cuadros y frescos [F], nos ofrece una notable interpretación del “Mundo Nuevo”:
La escena es muy sugestiva: representa, dándonos la espalda, una muchedumbre de campesinos y de pobladores mezclados con los nobles, que espera para dar una ojeada con el objetivo de una linterna mágica … para observar escenas de países lejanos. La escena se carga ante nuestros ojos de las más singulares e inquietantes valencias: esperar un evento, la casi completa falta de rostros, la metafísica simplicidad del paisaje y de la barraca del “charlatán de feria” (“imbonitore” en el texto original en italiano), de pié sobre el taburete, convierten esta representación en una de las más emblemáticas y sugestivas testimonianzas de la premonición del fin inminente de un mundo y del curioso estupor por el futuro que se anuncia en signos e indicios de una aún mayor problemática lectura. Algunos observadores quieren reconocer en las dos únicas figuras presentadas de perfil, sobre la derecha del fresco, los retratos del Tiepolo padre, con los brazos cruzados, con una semblanza irónica y penetrante y, más atrás, el del hijo, con un catalejo” [D].
En el diccionario se encuentran estos significados de la palabra “charlatán de feria” o “embaucador”: “Vendedor ambulante que quiere convencer a los que pasan para que compren mercaderías elogiando en modo excesivo su calidad y su precio. Aquel que, interesadamente, presenta personas o cosas como plenas de mérito y de virtudes que en realidad no poseen”.
Es en este modo, curiosamente, que podemos encontrar una predicción político-social del artista con una anticipación de más de dos siglos: la linterna mágica es en nuestros días la TV. Y también existen los charlatanes o embaucadores alrededor de estas modernas linternas – en algunos casos, inclusive, a la vista de todos como en el fresco de Giandomenico.
Sólo ha cambiado dramáticamente y para peor, mediante el trabajo de los científicos, de los técnicos y de su tecnología, el número de personas (decenas y decenas de millones !...) que logran convencer los embaucadores.
Es interesante por último constatar, según la representación del fresco, que por un lado el Tiepolo padre fuera crítico y desconfiado respecto a estos aparatos y que Giandomenico quisiese observarlos, pero para criticarlos.
Una cosa perdura en el tiempo en cambio, y es la más importante de todas: hoy cualquier ciudadano del mundo puede gozar espiritualmente observando los dos frescos y aún aprender, gracias a los mensajes de Giandomenico, a observar la sociedad.
El error ya no nos interesa más.
venice.explorer.net

2 comentarios:

  1. Ma referiré a la Fig.2 El paseo de verano, detalle-1757-Villa Valmarana (Lugo VicentiNO, iTALIA)
    junto a Giambattista, su padre
    Decorador infatigable de ricas mansiones venecianas, Giandomenico Tiepolo realiza este fresco delicado para la Villa del conde Valmarana. Los dos pintores se complementaban perfectamente: el padre pintaba las escenas mitológicas y el hijo los decorados más realistas.
    Encargado de decorar solo la casa de los invitados, la "Forestería", Giandomenico revela allí sus dones originales.
    Fuente:El mundo en 365 obras de arte, Catapulta Editores-2008

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  2. domingo, 26 de febrero de 2017
    GIOVANNI DOMENICO TIEPOLO Y SUS POLICHINELAS
    Giovanni Domenico Tiepolo
    Giovanni Domenico Tiepolo
    Treppenhaus Würzburg, Detail Giovanni Domenico Tiepolo.jpg
    Información personal
    Nacimiento 30 de agosto de 1727 Ver y modificar los datos en Wikidata
    Venecia, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
    Fallecimiento 3 de marzo de 1804 Ver y modificar los datos en Wikidata (76 años)
    Venecia, Italia Ver y modificar los datos en Wikidata
    Nacionalidad Italiana Ver y modificar los datos en Wikidata
    Familia
    Padres Giovanni Battista Tiepolo Ver y modificar los datos en Wikidata
    Maria Cecilia Guardi Tiepolo Ver y modificar los datos en Wikidata
    Información profesional
    Ocupación Pintor y grabador Ver y modificar los datos en Wikidata
    Género Escena de género Ver y modificar los datos en Wikidata
    Firma Tiepolo, Giovanni Domenico 1727-1804 Signature.jpg
    [editar datos en Wikidata]

    Escena de Carnaval (Museo del Louvre).
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